La Asociación de Bananeros de Colombia AUGURA y la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira ASBAMA reclaman corresponsabilidad en la cadena europea para sostener el empleo formal, financiar la adaptación climática y cumplir los estándares sociales, ambientales, de trazabilidad y debida diligencia asumidos en origen
La Asociación de Bananeros de Colombia AUGURA y la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira ASBAMA llevarán a Fruit Attraction, del 6 al 8 de octubre en IFEMA MADRID, la campaña «El precio que no se ve». La iniciativa busca situar en la conversación con supermercados, importadores, comercializadores y compradores europeos los costos económicos, laborales y ambientales que hacen posible producir banano en Colombia, pero que no siempre se reflejan en el valor reconocido en la cadena.
El precio de góndola no cuenta toda la historia
El lema de la campaña —«No puede ser que en 20 años el único precio que no suba sea el del banano»— expresa la posición del sector y no se plantea como una serie estadística independiente. Su punto de partida es la brecha entre el precio visible para el consumidor y los costos que permanecen detrás de cada caja: empleo formal, negociación colectiva, certificaciones, auditorías, trazabilidad, sanidad vegetal, insumos y fertilizantes, infraestructura hídrica y adaptación a eventos climáticos.
Para ambas asociaciones, el debate no consiste únicamente en pedir un aumento del precio de la fruta. La propuesta es avanzar hacia una responsabilidad compartida entre todos los eslabones, de forma que las exigencias sociales y ambientales del mercado europeo tengan una base económica sostenible en los territorios productores.
Más exigencias, más costos y mayor exposición al clima
En 2026, más de 1.200 hectáreas de banano han resultado afectadas por inundaciones y más de 3.000 por vendavales. AUGURA y ASBAMA estiman que, ante estos impactos y otros factores climáticos, la productividad podría caer cerca de un 20%.
A ello se suman el encarecimiento de insumos y fertilizantes, las inversiones en agua, infraestructura, sanidad vegetal y adaptación climática, y la apreciación del peso frente al dólar, que reduce los ingresos en moneda local de una actividad esencialmente exportadora.
El cumplimiento de certificaciones, auditorías, trazabilidad y estándares internacionales también supone inversiones recurrentes. El sector no propone rebajar esas exigencias; plantea armonizar criterios, evitar duplicidades y procurar que los recursos destinados al cumplimiento generen transformaciones verificables en las fincas y comunidades.
Empleo formal y diálogo social también forman parte del coste
Más de 200.000 empleos dependen directamente de la agroindustria bananera colombiana. Durante más de 38 años, productores y trabajadores han construido un modelo de diálogo social y negociación colectiva.
En Urabá, el 92% de la mano de obra está sindicalizada bajo acuerdos colectivos y el salario de un trabajador bananero equivale, en promedio, a 1,8 veces el salario mínimo legal, según información del sector difundida por AUGURA.
«Colombia ha demostrado que es posible producir banano con empleo formal, diálogo social y altos estándares de sostenibilidad. Lo que planteamos a la cadena europea es que ese modelo también debe ser económicamente sostenible. No podemos seguir acumulando costos sin avanzar hacia una mayor corresponsabilidad de todos los actores del mercado». Emerson Aguirre Medina, presidente ejecutivo de AUGURA
Una conversación relevante para España y Europa
España es el punto de encuentro de esta conversación durante Fruit Attraction y Europa es uno de los principales mercados del banano colombiano. Las decisiones de compra, los requisitos de acceso y los estándares de sostenibilidad definidos en el continente inciden directamente en la capacidad de los productores para mantener empleo formal, invertir en adaptación climática y responder a las obligaciones de trazabilidad y debida diligencia.
AUGURA y ASBAMA plantean que la continuidad de una oferta responsable exige mirar la cadena completa: la sostenibilidad ecológica y social en origen necesita viabilidad económica, previsibilidad comercial y un reparto más equilibrado de costos, inversiones y riesgos.
«Lo que está en juego no es simplemente cuánto cuesta producir una caja de banano. Lo que está en juego es qué tipo de cadena queremos construir para los próximos años y qué tan comprometida está Europa con preservar un modelo que genera empleo formal, protege el medio ambiente y sostiene comunidades enteras en nuestros territorios.
Colombia ha demostrado que quiere seguir siendo un proveedor confiable de banano sostenible para Europa; ahora necesitamos que esa relación evolucione hacia un modelo en el que el valor de lo que producimos también refleje el esfuerzo, la inversión y los riesgos que asumimos para hacerlo posible. Un banano sostenible no puede ser sostenible solo en la finca: tiene que serlo a lo largo de toda la cadena». José Francisco Zúñiga Cotes, presidente ejecutivo de Asbama
Presencia en Fruit Attraction y entrevistas
Desde el 6 y hasta al 8 de octubre de 2026, los presidentes de AUGURA y ASBAMA, Emerson Aguirre Medina y José Francisco Zúñiga Cotes estarán disponibles para entrevistas presenciales sobre costos de producción, empleo formal, negociación colectiva, certificaciones y trazabilidad, adaptación climática, productividad y corresponsabilidad en la cadena europea.
Sobre AUGURA
La Asociación de Bananeros de Colombia (AUGURA) está presidida por Emerson Aguirre Medina, economista de la Universidad de La Salle y especialista en Finanzas de la Universidad del Rosario. Cuenta con experiencia en gestión gremial, administrativa, financiera, comercial y gerencial, y con más de una década al frente del sector bananero.
Sobre ASBAMA
La Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira (ASBAMA) está presidida por José Francisco Zúñiga Cotes, administrador de Empresas con énfasis en Negocios Internacionales de la Fundación Universidad del Norte y magíster en Economía y Ciencias Económicas de la Pontificia Universidad Javeriana. Cuenta con más de 23 años de experiencia en el sector privado y lleva 8 años y 7 meses al frente de ASBAMA.

